No soy
del todo feliz
AnaMaría, en sus momentos de desgreño, se puso frente al espejo
para arreglarse y, entre tanto, se veía que no es del todo feliz, pero, para
poner en el ánimo los aires de optimismo, viajó a las vivencias pasadas, en
circunstancia que cayó rendida a la j
usta ambición de su complemento, ya que su conquista estaba basaba en componentes de reconocimiento de los buenos sentimientos, de las excitantes emociones, del amor apasionado y de las grandes esperanzas, donde el vivir con dignidad y alcanzar el desarrollo personal, estaba asegurado. Y a medida que subía el tono del embellecimiento subían también los aires optimistas.
Con aquella sensación maravillosa se trasladó a las circunstancias donde sin esperar, por realizar una labor que solucionó un problema de reparto de tres hombres, salió recompensada.
AnaMaría al pasear a su mascota por el parque del barrio, vio a tres hombres discutiendo acaloradamente y, acercándose sin llamar la atención al bando, percibió el problema, pero consideró que no era el momento de ayudarlos por qué estaban con los ánimos caldeados y, entre tanto, se formó pareceres ligeros de ellos, por los movimientos corporales que asociaba con los de su cónyuge en su estado competidor, y eran de los que son más fuertes y más rápidos, que cualquier mujer; de los que se divierten, cazando y maltratando animales, de los que sobre sus actos, unas veces no dan explicaciones y otras responden groseros y altaneros; de los que son adiestrados para el trabajo duro, aunque por ser inmaduros a veces se pegan y se gritan a sí mismo; de los que se creen tener gran capacidad deportiva, porque se pasan horas y horas mirando jugar al fútbol; de los que tienen cerebros pequeños y afectados por el machismo, rencor, egoísmo, narcisismo, egocentrismo, capricho, celo, engreimiento y los de la indolencia, mentira, pica, vanidad, arrogancia, falsedad.
usta ambición de su complemento, ya que su conquista estaba basaba en componentes de reconocimiento de los buenos sentimientos, de las excitantes emociones, del amor apasionado y de las grandes esperanzas, donde el vivir con dignidad y alcanzar el desarrollo personal, estaba asegurado. Y a medida que subía el tono del embellecimiento subían también los aires optimistas.
Con aquella sensación maravillosa se trasladó a las circunstancias donde sin esperar, por realizar una labor que solucionó un problema de reparto de tres hombres, salió recompensada.
AnaMaría al pasear a su mascota por el parque del barrio, vio a tres hombres discutiendo acaloradamente y, acercándose sin llamar la atención al bando, percibió el problema, pero consideró que no era el momento de ayudarlos por qué estaban con los ánimos caldeados y, entre tanto, se formó pareceres ligeros de ellos, por los movimientos corporales que asociaba con los de su cónyuge en su estado competidor, y eran de los que son más fuertes y más rápidos, que cualquier mujer; de los que se divierten, cazando y maltratando animales, de los que sobre sus actos, unas veces no dan explicaciones y otras responden groseros y altaneros; de los que son adiestrados para el trabajo duro, aunque por ser inmaduros a veces se pegan y se gritan a sí mismo; de los que se creen tener gran capacidad deportiva, porque se pasan horas y horas mirando jugar al fútbol; de los que tienen cerebros pequeños y afectados por el machismo, rencor, egoísmo, narcisismo, egocentrismo, capricho, celo, engreimiento y los de la indolencia, mentira, pica, vanidad, arrogancia, falsedad.
Al darse
cuenta que los hombres seguían en la disputa, continuó formando pareceres
ligeros, y eran de ellos que para elevar la moral en alto necesitaban de halagos,
alabanzas, festejos a sus gracias de mal gusto y de exageradas valoraciones a
sus aptitudes: tales como que, son los únicos y los mejores para satisfacer
maravillosamente a la pareja; y de los que creen ser cabeza de familia porqué
orientan, aunque, siempre necesitan de la orientación de la mujer para no
despistarse.
Los hombres habían bajado el tono y Anamaría creó que se aproximaba el momento
de ayudarlos a solucionar el problema de reparto que tenían: Ellos por su experiencia
en los negocios, al andar vieron la oportunidad de comprar de buena ley 35
mascotas, pero su capital individual no le daban capacidad de negociación y su
instinto de asociación les conectó emocionalmente que reunieron el capital, donde
el primero, había puesto la mitad; el segundo, la tercera parte; y el tercero,
la novena.
Luego de la compra, y por no saber razonar, llegaron al parque sin encontrar la
solución del reparto; y cada uno planteaba la solución según su estilo, gusto y
conveniencia:
Él que había puesto la mitad planteaba:
__35 para 2 igual a 17.5, como el decimal es cinco, a mí me toca 18 mascotas.
Él que había puesto la tercera parte planteaba:
__35 para 3 igual a 11.66, como el decimal es sesenta y seis, a mí me toca 12
mascotas.
Y él que había puesto la novena parte planteaba:
__35 para 9 igual a 3.88, como el decimal 0. 88 es mayor a 0.50 y mayor 0.66, a
mí me toca 4 mascotas.
AnaMaría tenía la solución al problema del reparto que había paralizado las
actividades comerciales a los hombres, pero ellos, seguían caprichosamente
intentando encontrar la solución al problema del reparto; y por tal posición,
AnaMaría advirtió que solucionarían el problema cruelmente ya que dividirían a
una mascota. Y con la fe del buen acogimiento y honra que hacen los hombres de
bien a las mujeres, se decidió acercarse aquel bando, para aplicar aquel refrán
que dice: “Obras son amores y no buenas razones”, de manera que, adoptando una
apariencia de mujer sencilla y con la táctica en mente de sobre llevar a los
hombres consiguió el acercamiento y la aceptación a que mediare en la búsqueda
de la solución al problema del reparto.
Con los efectos primarios de la mediación, los hombres instintivamente se
alinearon a realizar adecuadamente la búsqueda de la solución para lograr un
reparto justo, tan justo que, vieron que con la mascota de la mediadora,
completarían las 36 y el reparto sería exacto.
Aunque para AnaMaría no era aquella la solución, pero por tal proposición,
debía disponer, tal como dice el refrán: “El hombre propone y la mujer
dispone”; y dispuso que lo tomaran, pero con la condición, que le dejaran
ponerse con las mascotas tras las plantas que hacían de cerca de la casa para,
desde allí, entregarles a cada uno la cantidad de mascotas que arroje el
resultado de la operación.
Los hombres, habiendo encontrado la solución al problema, luego de tomar las
seguridades del caso y de agradecerla con cierta reserva, dado que, no lo
tomaron como un acto amoroso sino como un acto gentil, porqué creyeron que ella
estaba deseosa de librarse de la mascota, procedieron al reparto y marcando con
un palo los números en la tierra comenzaron la operación:
El primero dividió: 36 para 2, igual 18; y se acercó a la mediadora a que le
entregue sus 18 mascotas y, como el reparto le satisfizo, se marchó tan
contento de forma rápida para perderse en la profundidad de la calle.
El segundo dividió: 36 para 3, igual 12; y se acercó a la mediadora a que le
entregue sus 12 mascotas y, también, se fue.
El tercero dividió: 36 para 9, igual 4; y se acercó a la mediadora a que le
entregue sus a mascotas y, asimismo, se marchó tan contento de forma rápida
AnaMaría, riéndose de tal forma que no podía delinear bien los labios, recordó,
cuando le escogió a su gusto un compañero a su perrita, dado que, 18+12+4= 34.
AnaMaría, después del viaje por los recuerdos, regresó al realismo aplastante
donde percibía que no era del todo feliz pese haber alcanzado el
embellecimiento corporal; que por cierto por su buena salud, cualidades y su
agradable gracia, había belleza para rato.
Apartada del espejo y dando el toque femenino a los quehaceres domésticos antes
de salir a su trabajo, notó que en su ánimo estaban aires optimistas, que debía
aprovechar para poner sus medios para encontrar la solución definitiva a los
problemas que le mantenían en el estado de no ser del todo feliz, ya que, si
fue capaz de resolver aquel problemón, donde los hombres, por la forma
existencial de desenvolverse, ganando salieron perdiendo, también sería capaz
de solucionar el problema con su esposo.
Y comenzó a analizar los fundamentos de la relación con su esposo y se dio
cuenta que se basaba en componentes de reconocimiento de los buenos
sentimientos, de las excitantes emociones, del amor apasionado y de las grandes
esperanzas, y no en el reconocimiento de la dignidad y los derechos iguales; reconocimiento
que fundamenta la libertad, justicia y paz para que cobre existencia real la
vida digna, la realización personal y el desarrollo social, de manera que,
comenzó a planear en cambiar sentimientos con acciones que iniciaría, con la protesta pacífica; si no resulta,
continuaría con la negociación; y si aún el resultado no solucionaba, culminaría
con el perdón.
Emocionada comenzó a soñar despierta:
Con el hombre que compartía con ella todo el buen sueldo, las
responsabilidades y las tareas del hogar.
Con el hombre alegre que disfrute del baile, de los paseos y de hacer
reír.
Con el hombre tierno de quien se podía depender afectivamente
sin que le subordine y, además, sin que mienta.
Con el hombre buen amante que el sexo lo haga sólo con ella.
Cuando
dejó se soñar, pensó que tanta dicha solo en los sueños era posible, ya que, en
la realidad los hombres no poseen ni una sola de aquellas cualidades.
Después
de este despetar se dio cuenta que poseía una poderosa voluntad para no solo mantenerse en la vida, sino, también, para crecer a fin de esperar serena al devenir.
Con este tema me inicié y copartí por hotmail, después, lo subí a la Web y, no hace mucho, entré y, por la publicidad, casí no pude revisarlo.
Si alguien sabe acerca de la publicidad, por favor, hágame saber: tobypalaciosr@hotmail.com
Un abrazo con lo mejor de mi cariño desde el Valle del Daule, orillas del Lago Capeira, Guayaquil Ecuador Sudamerica.
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