miércoles, 17 de junio de 2020

Los sueños con sus gratificaciones y mortificaciones.

Los sueños con sus gratificaciones y mortificaciones.

Al ver que mi esposa se durmió, puse la biblia hablada, entre tanto, razonaba y memorizaba lo que me impresionaba.



De la vida en la creación

Una pareja, varón y mujer, son creados y reciben la gratificación de multiplicar a los seres humanos para llenar la Tierra. Gn 1:27

De la vida en el Jardín del Edén

El hombre es formado del polvo y la mujer de la costilla del hombre y, en vez de ser gratificados con la multiplicación de los serse humanos, fueron puestos a prueba de castidad, disimulada con el mandato: No coman del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal.

De la vida de Adán y Eva fuera del Edén

Adán y Eva, por la desobediencia, fueron desalojados del Jardín y mortificados con la obligación de tener que resolver sus problemas de habitabilidad en lugares inhabitables y, sin embargo, tuvieron dos hijos considerado como la mayor riqueza, pero se quedaron pobres nuevamente porque Caín, después que matara a Abel, huyó a la región de Nod.

De la ciudad creada por Caín

Caín, en la región de Nod, se unió con su mujer, y ella quedó embarazada y dio a luz a Henoc. Luego Caín fundó una ciudad, a la que le puso por nombre Henoc y tubo muchos hijos. Gn 4:17

De la descendencia de Adán


Adán y Eva tuvieron muchos hijos, entre ellos, tres famosos: Matusalén, que vivió novecientos sesenta y nueve años, Henóc, que desapareció porque Dios se lo llevó y Noé, quien construyó un arca para navegar sobre las aguas del diluvio universal.


De la vida con la maldad de los hombres

Entre dormido y despierto seguí escuchando la maldad de los hombres: Cuando los hombres comenzaron a poblar la tierra y tuvieron hijas, los hijos de Dios vieron que estas mujeres eran hermosas. Entonces escogieron entre todas ellas, y se casaron con las que quisieron. Gn 6:1

Cuando desperté, recordé el sueño que tuve

Entre tanto escuchaba soñaba que era un ángel con espíritu poderoso, inteligente y hermoso y escogí a una bella mujer.

La bella mujer, sintiéndose halagada, adoptó una actitud impresionable que, con sus miradas de forma directa, aceleraron mi pulsación, con su sonrisa sincera y autentica, se puso más atractiva, con su voz aguda, suave y dulce, se volvió irresistible, con su caminar sexy, parecía fuerte, saludable y segura, que me hizo suspirar y sentir mariposas en el estómago y con su aroma persuasivo me cautivo, que ambicioné gozar sus encantos.

Su belleza irresistible volvió a mis deseos eróticos desenfrenados y para satisfacerlos aplique la magia de las caricias y la de los besos apasionados, que los cuerpos, parecían desnudarse solos y ensamblarse perfectamente, para hacer giros armoniosos y gratificantes y, a la vez, para quedarse colocados frente a frente para las caricias, besos, abrazos y para hacerme recordar mi etapa de la lactancia.

Ella complacida cantaba: Tu boca, tus ojos y tu pelo los llevaré en mi mente noche y día y no me pidas que te deje de quererte después que te entregué la vida mía...

Tomando mi hombro como consuelo susurro: Tú eres mi loco amor, ya que, tú hiciste posible que yo tenga sensaciones, emociones y sentimientos tiernos, expresivos, vertiginosos, solicitantes, insaciables, bárbaros, atormentadores y raros como nunca antes jamás.

Emocionado desperté y escuche: Para Dios, la tierra estaba llena de maldad y violencia y le dijo a Noé: He decidido terminar con toda la gente. Por su culpa hay mucha violencia en el mundo, así que voy a destruirlos a ellos y al mundo entero. Construye una barca… Gn 6:13

Esta parte terrorífica me llevó al sueño.

Asustado recordaba el sueño, ya que, por haber satisfecho los deseos eróticos decidí volver a mi estado divino, pero no funcionaba el espíritu poderoso, inteligente y hermoso de ángel.


Resignado a disfrutar como un ser humano normal, después de nueve meses y entre tanto paseábamos, por el lugar donde el loco de Noé construía una barca gigante, la bella mujer, se quejó por los dolores de parto. El niño resultó hermoso y jugaba conmigo pero cada día crecía desproporcionalmente por tener el mal de gigantismo.


Y, además, recordé que cuando el diluvio comenzó a inundar la tierra, intenté subir a la barca pero no me dejaron por pecador y comencé a tener una vida aterradora, que me hacía profundamente desgraciado, pero un ángel me salvó de tremenda pesadilla, mi esposa me despertó.

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