Ciertas mujeres
necesitan demasiado a los hombres y los convierten en su centro de sus vidas; y
esa actitud amorosa nos confunden y nos impulsan adoptar una conducta afectuosa, complaciente,
y a imaginarnos
que somos grandes amantes.
Pero cuando la compañerita deja de responder a las
fantásticas aspiraciones, si no nos
admira continuamente, si reclama una vida propia, si quiere sentirse amada y protegida,
y si no está dispuesta a tolerar nuestros
asuntos amorosos con otras mujeres nos sentimos hondamente heridos, desilusionados,
y pensamos que la mujer no nos
ama, por ser egoísta y dominadora.
En lugar
de pensar en ellas mismas, se han pasado la vida, tratando de complacernos,
tratando de reformarnos o de castigarnos para que satisficiéramos sus
necesidades, como que no fueran capaces, por sus propios medios, de obtener lo
que desean.
Y mi esposa por pensar en ella misma, es autosuficiente y no necesita tanto de mí, pero me ama más, porque día a día, me presento frente a ella con una actitud madura y con armonía personal para que ella actúe igual; y a sí, manejando y controlando las situaciones malas, logramos consagrar a nuestras vidas la felicidad por cuarenta años; y, sin embargo, debo tener respuestas inteligentes en los momentos que se siente, en vez de interdependiente, dependiente:
__¿Y si me hago fea?
__Siempre serás hermosa.
__¿Y si estoy triste?
__Seré… un payaso.
__¿Y si engordo?
__Romperé el espejo.
__¿Y si envejezco?
__Voy a envejecer contigo.
__¿Y si no quiero hablar?
__No te molestaré.
__¿Y si me pongo aburrida?
__Te haré caritas para que estés feliz.
__¿Y si ya no te amo?
__Te conquistaré todos los días.
Qué viva el amor!
@tobiaspalacios
https://www.google.com.ec/#q=pareceres+ligeros
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Gracias por el comentario. Responderé en cuanto me sea posible.