jueves, 29 de agosto de 2013

Para que enemigos, con los propios parientes, bastan.

Para que enemigos con los propios parientes bastan.

Por los años setentas; cuando me casé _Iglesia Católica: San Judas Tadeo_ con la hija mayor de la familia Coronel Gracia, _ todos eran cariñosos, unidos, fuertes y seguros; nos riamos por los mismos chistes, llorábamos por las mismas películas, rezábamos continuamente antes de las comidas sin la dirección de ningún líder religioso, comíamos gustosos la misma comida, si a alguien le faltaba sangre sobraban los donantes, me honraron con el padrinazgo de casi todos los sobrinos; o sea, una familia unida, con la fe en Dios mediante la Iglesia Católica,  en el camino de la vida avanzaba hacia la perfección observando lo que indica la Constitución: “El Estado reconocerá y protegerá a la familia como célula fundamental de la sociedad y garantizará las condiciones que favorezcan íntegramente la consecución de sus fines”.

Por los inicios de los ochentas, comenzó la división de la familia  por el enganche que lograban los líderes religiosos, de diferentes iglesias, con el bombardeo amoroso, difamación al Papa, con el miedo del acercamiento del final del mundo y concediendo gracias para librar las culpas de los pecados, ya que, profesaban la religión verdadera que llevaba por el único camino hacía Dios; y me dejaron sin ningún ahijado y sin compadres.

En los años del  nuevo siglo, la familia que conducía la iglesia _donde pertenecían la mayoría de la familia Coronel Gracia y la de mi familia _ se dividió también por desacuerdos de liderazgos, lo que dio lugar, a la vez, la iglesia se dividió.

Estos sucesos, divisiones de las familias y de las iglesias, no eran nuevos para mí, dado que son viejos, obviamente, con ciertos parecidos, que están en la Biblia y en el Internet:

Jesús, causa de división.
»No crean que yo he venido a traer paz al mundo; no he venido a traer paz, sino guerra. He venido a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra; de modo que los enemigos de cada cual serán sus propios parientes.
»El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no merece ser mío; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no merece ser mío; y el que no toma su cruz y me sigue, no merece ser mío. El que trate de salvar su vida, la perderá, pero el que pierda su vida por causa mía, la salvará. Mateo 10:34
En la Junta Suprema o Sanedrín (Consejo supremo de los judíos, en el que se trataban y decidían los asuntos de estado y de religión) hubo separación de las iglesias: Judaísmo y Cristianismo.

Hillel, presidente del Sanedrín tenía la aspiración de incluir a los gentiles (adoradores de otros dioses) a fin de que Jehová sea para todos, en clara oposición a Shammai; vicepresidente del Sanedrín, que sostenía que ni el más justo de los gentiles podría merecerse un lugar en la vida con Jehová; por estas posiciones antagónicas de los líderes supremos del fariseísmo se dio la lucha que ganó Shammai que pasó a  ocupar la presidencia y abolió la vicepresidencia.

Los separados del Sanedrín bajo el mando de Hillel se organizaron secretamente en una secta (Conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa); y planearon el plan de lucha para que la secta de los gentiles también pertenezca al Sanedrín.

A la muerte de Hillel( año 10 d.C.) bajo el mando de Juan el Bautista la lucha de privada pasó a ser pública; pero fue sofocada  por la barbarie del Rey Herodes Antipas que ordenó su muerte por la censura a su escandaloso matrimonio con Herodías, esposa  de su hermanastro Herodes Filipo; la lucha pública continúo, bajo el mando de Jesús que también fue reprimida por el ultraje hasta la muerte ordenado por el Gobernador Pilatos (quien dirigía la parte del reino que le pertenecía a Herodes Arquelao); la lucha pública prosiguió, bajo el mando de Esteban que fue avergonzada por la brutalidad del pueblo judío con la lapidación; la lucha pública reanudó con el asesoramiento de Gamaliel (presidente del Sanedrín que profesaba que los gentiles también son merecedores de Jehová, igual que su abuelo Hillel) no como secta sino como otra iglesia bajo el mando Pedro y por Pablo; que se iniciaron en Judea y terminaron en Roma.

En roma a los judíos que profesaban la religión basada en la ley de Moisés eran vistos como extranjeros normales y a los que profesaban la religión basada en la ley de Jesucristo eran vistos como extranjeros raros, lo que provocó la persecución de Nerón a los cristianos aniquilando a muchos incluyendo a Pedro y Pablo; y finalmente la Iglesia de los cristianos triunfó  con el Emperador Constantino que la legalizó como religión universal.

Reflexionando: Estoy a favor, del encanto de la libertad religiosa y en contra, del desencanto político, dado que, ninguna enseñanza religiosa, por ser optativa, está por encima de las Constituciones Nacionales y los Derechos Humanos Universales, que son obligatorios, porque protegen y respetan la diversidad, la pluralidad, la seguridad y los derechos de los demás.

Las Constituciones Nacionales y los Derechos Humanos Universales _por ser obligatorios sólo se basan en la equidad_ velan por la Libertad, justicia y Paz en base al reconocimiento de la dignidad y a los derechos iguales de los demás; y las religiones, por ser optativas, se basan en el amor, de manera que, el respeto a la diversidad, a la pluralidad, a la seguridad y los derechos de los demás, dado que, Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo. Corintios1.- 13:4

 Aquí un tema maravilloso:

NO  IMPORTA  TU  RELIGION.- Es un breve diálogo entre  el teólogo brasileño Leonardo Boff  y el Dalai Lama. Leonardo es uno de los renovadores de la Teología de la Liberación.

"En el intervalo de una mesa redonda sobre religión y paz entre los pueblos, en la cual participaba el Dalai Lama y un servidor, maliciosamente, mas también con interés teológico, le pregunté en mi inglés defectuoso:
“Santidad, cuál es la mejor religión?” Your holiness, what’s the best religion?  

Esperaba que dijera: "El budismo tibetano“ o las religiones orientales, mucho más antiguas que el cristianismo ..."

El Dalai Lama hizo una pequeña pausa, sonrió, me miró fijamente a los ojos. Lo que me desconcertó un poco porque yo sabía la malicia contenida en la pregunta

Y afirmó:

_ La mejor religión es la que te aproxima más a Dios, al Infinito. Es aquella que te hace mejor.

Para salir de la perplejidad delante de tan sabia respuesta, pregunté:

“¿Qué es lo que me hace mejor?”

El respondió:
-Aquello que te hace más compasivo, más sensible, más desapegado, más amoroso, más humanitario, más responsable, más ético... La religión que consiga hacer eso de ti es la mejor religión. 

Callé, maravillado, y hasta los días de hoy estoy rumiando su respuesta sabia e irrefutable.

No me interesa amigo tu religión o si tienes o no tienes religión. Lo que realmente me importa es tu conducta delante de tu semejante, de tu familia, de tu trabajo, de tu comunidad, delante del mundo.

Recordemos:
El Universo es el eco de nuestras acciones y nuestros pensamientos.

La Ley de Acción y Reacción no es exclusiva de la Física.
Es también de las relaciones humanas.
Si yo actúo con el bien, recibiré el bien.
Si actúo con el mal, recibiré el mal.
Aquello que nuestros abuelos nos dijeron es la más pura verdad:
“Tendrás siempre el doble de aquello que desees a los otros".
Ser feliz no es cuestión de destino. Es cuestión de elección.

Cuida tus Pensamientos porque se volverán Palabras.
Cuida tus Palabras porque se volverán Actos.
Cuida tus Actos porque se harán Costumbre.
Cuida tus Costumbres porque forjarán tu Carácter.
 Cuida tu Carácter porque formará tu Destino.
 Y tu Destino será tu Vida.

No hay religión más elevada que la Verdad



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