Hace doce años, en Lima Perú, la Selección Ecuatoriana clasificó para ir a competir la Copa Mundial de la FIFA Corea Japón 2002. Clasificó por primera vez y yo estaba en Miami, con Josué y Claudia, cuando eran enamorados; y ahora, son padres de mis nietos varones: Ari, con seis años y Josias, con cuatro.
Entre tanto íbamos rumbo a los centros comerciales,
Josué, conducía; Claudia, hacía de copiloto; y yo, les cuidaba...; y, a la vez, les hablaba de mi Ecuador
querido: _La sociedad ecuatoriana por su cualidad de diversa en sus regiones,
pueblos, etnias y culturas, contrariamente a su voluntad consolidaría, no ha
alcanzado las buenas relaciones entre sus grupos. La causa, según mi punto de
vista, se debe, por estructurar a la sociedad con modelos éticos incompatibles
a nuestro realismo social, y por tal razón, nuestro criterio de beneficio
práctico, es la astucia, o sea, la viveza criolla. Y, por consiguiente, las
estructuras sociales de mayor magnitud son: clases sociales con un fuerte
componente social de rechazo, grupos políticos con poder para neutralizar los
poderes del estado mediante la imposición de las mayorías circunstanciales y, regiones
enteras con sus provincias y ciudades y etnias, en conflictos de intereses sin
construir nada.
La sociedad ecuatoriana para alcanzar
la realización de su voluntad soberana: que las regiones con sus pueblos,
etnias y culturas, tengan sentido de pertenencia a la patria para volverla
respetable y con progreso en el concierto internacional de naciones, debe
mejorar los mecanismos de integración social para consolidarla mediante la afición
a la actividad política, dado que, con la actividad política con afición _como
la actividad futbolística_ se alcanzaría a desarrollarla por poder hacerlo y no
solo por quererlo.
Caso contrario, seguiremos con los
complejos de siempre: El dueño de la patria.
Los empresarios explotan a los
trabajadores. La autoridad y la ley son para los pobres. La religión con su
riqueza predica la bienaventuranza en la pobreza. La educación con su
integración enseña todo lo contrario a lo que se hace. La sociedad con la deuda
con cada préstamo trae novedades de pobreza una tras otra. Y los jóvenes con su
aspiración más elevada: “Los mejores días”; pero en el extranjero.
Los jugadores de la Selección de Fútbol más por su afición; que por
haber nacido con anuncios, ensalzamientos por los apellidos extranjerizados,
engreimientos por haber estudiado en los colegios más caros, por el juicio de
valor hecho en base al color y por haber nacido en las grandes ciudades;
trabajan poniendo el esfuerzo eficaz necesario a fin de ofrendar a la patria el
logro social que, por su magnitud, manifiestan lo bello.
__Don Tobias, usted cree que la Selección Clasifica para
ir, por primera vez, al mundial
__Pregunto Josué con cierta incredulidad__.
__Estoy seguro que, en Lima Perú, ganamos y con ese
triunfo estamos casi clasificados para ir a competir la Copa Mundial de la FIFA
Corea Japón 2002.
__Y a qué cree que se debe la clasificación, dado que, es
la primera vez después de un siglo de profesionalismo? __ Josué, inquirió con
cierto disimulo a ver con que le salía__.
__A los
cambios de la directiva en la Federación Ecuatoriana de Fútbol, al contratar al
director técnico apropiado y al seleccionamiento de futbolistas con
pensamientos de la justa afición que permite elevarse, conquistar y alcanzar el
éxito.
Y llegó el dos de junio, día de ver la competencia
Futbolística entre Perú y Ecuador. La discoteca estaba acondicionada, de tal
forma, que observen por separado ecuatorianos y peruanos, pero, por la nitidez
superior a la pantalla gigante, de un televisor pequeño, me ubique junto a
Josué y más cerca de los peruanos que de los ecuatorianos. Las cervezas eran
solicitadas con nerviosismo, entre tanto, atendían las alineaciones. Perú:
Miranda, Solano, Rebosio, Pajuelo, Olivares, Ciurlizza, Jayo, Maestri,
Palacios, Mendoza, Pizarro; Ecuador: Francisco Cevallos, Ulises de la Cruz , Iván Hurtado, Geovanny
Espinosa, Raúl Guerrón, Alfonso Obregón, Edwin Tenorio, Edison Méndez, Cléber
Chalá, Iván Kaviedes y Agustin Delgado.
Al calor de la cerveza, del cigarrillo y los comentarios,
el ambiente se volvía tenso dentro la discoteca, ya que, los peruanos
necesitaban el triunfo para seguir con posibilidades y los ecuatorianos con un
triunfo, clasificaría. La tensión de los peruanos les duró hasta que Pizarro de
la Selección
del Perú, al minuto y medio, recibió un pase de profundidad que con un fuerte
disparo de derecha a la entrada del área grande venció al portero Cevallos y
anotó el primer gol.
Con el marcador a su favor veían lucir su dicha y exigían
el segundo gol, pero Edisón Mendez de la Selección del Ecuador; a los once minutos, luego
de la tarjeta amarilla al ablandador Tenorio, Ulises de la Cruz , con una rápida carrera
por el costado derecho, con las justas superó la marca, avanzó con bola
dominada hasta el punto preciso para el centro, que haciendo una curva para
esquivar a los defensas, cruzó el área grande; con certero disparo, arrastrado,
venció al portero Miranda y empató el partido.
Con el partido empatado el ambiente se volvió tirante
emocionalmente, ya que, los aficionados se volvieron directores técnicos y,
mascando chicle incultamente, votando humo resoplando y bebiendo cerveza a
bocanadas, los dos bandos, a viva voz, daban instrucciones a los jugadores.
Cuando el árbitro Marrufo expulsó a Méndez por derribar
al teatrero de Hidalgo, el Perú por su
superioridad numérica y en los minutos de descuento adelantando sus filas, de
manera que, cerca del centro de la cancha, Tenorio con una magistral
anticipación interceptó el balón, y entre tanto se incorporaba, halo hacia sí
mismo y le entregó con gran pase a Agustín Delgado, quién, con gran velocidad y
frenado a raya, desequilibró a la defensa, corriendo hacia la izquierda eludió
al arquero, y con el arco a su disposición
con el pie izquierdo convirtió el gol de la clasificación, de manera
que, los peruanos echando en cara a sus jugadores, aprobaron el triunfo de
Ecuador y, obviamente, les forcé a que me feliciten con apretones de manos.
Los ecuatorianos, viendo lucir la dicha y al grito de
"si se puede" nos lanzamos a la pista de baile y los peruanos, viendo
deslucir su dicha, a la calle; y festejábamos emocionadamente poniendo los pasos adecuados para armonizar el baile pero,
parando drásticamente la música, nos botaron y al protestar, fríamente, nos
indicaron la puerta de la salida.
Y entre tanto abandonaba con coraje el local me di cuenta
que paraguayos y chilenos estaban ansiosos por entrar; y cada ecuatoriano con
su logro social, gracias a los futbolistas que se complacen en lo noble de su
profesión, ingresamos en la apaciguada
profundidad de las calles, controlando nuestra rebosante alegría a fin de no
parecer locos.
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