miércoles, 21 de julio de 2010

El reparto Justo


Mariaelisa y Piterson hicieron planes para el fin de semana.

Mariaelisa recibe una llamada de Fernanda Augusta, su buena amiga, para anticiparla la visita el fin de semana pero Maríaelisa, a secas, le indicó que tenía planes con Piterson y no desea pedirle permiso para cambiar el plan.

Piterson recibe una llamaba de Yampol, su amigo del colegio, para anticiparlo su visita el fin de semana pero Piterson, con gusto, le aceptó.

Mariaelisa orgullosa le cuenta que se negó a recibir a su amiga el fin de semana…
Piterson orgulloso le dice: __Hiciste bien, ya que, tenemos que atender a mí amigo Yampol…

Mariaelisa, muy disgustada por la falta de Piterson, le dice: __Pero me hubieras llamado por lo menos.
Piterson: __No, no, no. Para la mujer es un gusto pedir permiso al esposo pero para el hombre es una vergüenza.

Esta acción de Piterson disgustó a Mariaelisa pero, pidiendo a Dios que perdone a su esposo, se preparó para atender a Yampol.

Piterson sin comprender la razón del disgusto de Mariaelisa y sin entender cuanto se necesita para atender a su amigo, entre otras cosas, compró tres cajitas de camarón, o sea, compró nueve camarones.

Mariaelisa compró cinco cajitas, o sea, quince camarones:

De manera que, ella por la cantidad, veinticuatro camarones, pensó en una camaronada al ajillo.

Cuando sacó los camarones lo hizo primero de las cajitas de él, con tres cada una, que sumaban nueve, y, luego las de ella, cinco cajita mías, con tres cada una, suman quince, de manera que, comprobó que si habían los veinticuatro camarones.

Después de las primeras impresiones y cumplidos pasaron a la mesa.
Entre chistes y recuerdos se sirvieron todos iguales.
Y entre promesas y peticiones despidieron a Yampol.

Mariaelisa, inmediatamente a la despedida de Yampol, al recoger los trastos encontró una tarjeta con la adhesión de ocho dólares y se la entregó a Piterson.

Piterson para el reparto hizo la sencilla consideración:
__Como aporté tres cajitas de camarón, me corresponde tres dólares y a,
Mariaelisa por aportar cinco cajitas, le toca cinco dólares.


Mariaelisa tratándolo de injusto tomó los ocho dólares y le entregó uno a él, ya que, esa cantidad le correspondía.

El reparto de Piterson resultó incomprensible para Mariaelisa y,
El reparto de Mariaelisa resultó más incomprensible para Piterson.

Y luego de haber intercambiado destructivos reclamos y acusaciones, él, como por respeto ya que hasta el más torpe tiene su propia razón, observó la demostración de Mariaelisa:

Yampol (amigo) se sirvió ocho. (8);
Piterson (esposo) se sirvió ocho. (8);
Mariaelisa (esposa) se sirvió ocho. (8)
Que sumados dan veinticuatro. (24).

Y concluyó:
A ti, por aportar nueve y comerte ocho (9-8=1), te toca un dólar y,
A mí, por aportar quince y comerme ocho (15-8=7), me corresponde siete dólares.


Con sumo afecto y gran simpatía para todos

Tobías Palacios R.
tobypalaciosr@hotmail.com

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